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Blog del Caminante    
 

Jordi Piferrer

A través de este Blog, todos los caminantes podrán intercambiar sus experiencias y exponer sus criterios y sugerencias sobre aspectos relacionados con el Camino de Andorra

Coordinará el Blog: Jordi Piferrer *


Todas las actividades, se visualizan por orden Cronológico

También pueden verse según los bloques temáticos:
Caminadas, Expediciones de evasión, Expedición de 1937, Cultura, fiestas y tradiciones.


 
15 de diciembre de 2016
Mateo ''el lechero''   
   
 
   

Empiezo hoy una serie de 17 artículos que intentan aclarar algunos aspectos de la expedición de san Josemaría en el paso de los Pirineos en el otoño de 1937.

Son 17 aclaraciones que figuran en el libro "Entre la noche y la esperanza", de Jordi Piferrer, Editorial Milenio, Lleida 2014, y que ahora resumo en este blog. Para leerlo en su totalidad ir al original del libro.

La versión en catalán se titula "El pas dels Pirineus", Jordi Piferrer, Pagès Editors, Lleida 2012.

Algunas de las aclaraciones son nuevas, producto de las preguntas que me han hecho algunos lectores.

Procuraré que cada 15 días se publique una de estas 17 aclaraciones.

Agradeceré que todos puedan ampliar algún aspecto de los que iremos tratando.

Comenzaré hoy con el primer aclaración, según el orden cronológico de aparición en escena:


1. ¿QUIÉN ERA MATEO "EL LECHERO"?

El sobrenombre de 'lechero' se lo pusieron en Barcelona para entenderse entre ellos, puesto que no conocían su verdadero nombre y habitualmente conectaban con él en un bar, que les pareció una lechería.

 

Datos de los documentos históricos escritos por los expedicionarios

En estos documentos, se cita por primera vez a un tal Mateo en Barcelona el 14 de octubre de 1937. Se vuelve a hablar de él en la zona de Peramola, los días 21, 26, 27 y 28 de noviembre.

 

El 14 de octubre, escribe Juan Jiménez Vargas (1937) en el Diario:

Por fin Rafaela nos presenta a un lechero llamado Mateo, por medio de una señora a quien éste arregló la salida de su marido. La señora a su vez ha conocido a Rafaela por intermedio de la señora Mercedes, como dicen los catalanes. Nos reunimos con ellas y con Mateo para hacer planes.

 

Años después, el mismo Juan Jiménez Vargas (1980) recordaba:

Cada día caíamos por la lechería, con la esperanza de encontrar el aviso decisivo; pero, ya bien entrado noviembre, el parte diario seguía diciendo que aún no había llegado Pallarés, con lo que entendíamos que aún no había llegado la orden de marcha. Suponíamos que la retransmisión de noticias estaba a cargo de alguno del pueblo, que tenía recursos para ir y venir a Barcelona sin despertar sospechas. Aun convencidos de que todo iba bien —Mateo, el lechero de Peramola, cada día se mostraba más optimista— y de que la salida era inminente, la espera seguía poniendo a prueba nuestra paciencia […].

A mediados de noviembre —el 15 ó 16—, Mateo, por fin, nos dio indicaciones en firme para la salida inmediata de Barcelona con contraseñas, detalles de las paradas de autobús, y otros avisos para prevenir en lo posible los imponderables del viaje.

El Padre se despidió de Mateo con profundo agradecimiento, ese agradecimiento que sentía y manifestaba siempre por el menor favor que le hacían. Mateo había salvado a muchos, pero sus posibilidades se habían agotado. Después de la expedición nuestra, parece ser que, por esta vía, sólo pudo pasar un grupo más, como luego nos contó su hijo. Mateo pudo darse cuenta a tiempo, no se sabe cómo, de que le buscaban —habíamos estado en la boca del lobo—, y pudo huir a Argentina [1], a un pueblo donde tenía familia y buenos amigos; y allí pudo seguir hasta el final de la guerra.

La expedición nuestra salió el 19 de noviembre, ya en una fecha muy crítica, porque el refuerzo de la vigilancia persiguiendo fugitivos, más numerosos de día en día, hacía cada vez más difíciles las marchas hacia la frontera. En la expedición nuestra iba Mateo Molleví Serra —entonces no le conocíamos [2]—, un sobrino de Mateo, lechero.

 

Otro expedicionario, José María Albareda, escribía en una carta de abril de 1938:

Desfile de personas equívocas, que un día parecían héroes que lo arriesgaban todo por liberarnos, y otro, informales mercaderes de nuestra inquietud. Por fin pasó un hombre bueno. Respiraba seriedad y honradez. Tenía claridad de juicio. Era lechero, y estoy seguro que de los que no echan agua a la leche. Trazó un plan. Ecuánime, seguro en el decir. Marchó a su pueblo; dijo volver a los pocos días y ... nada. Inundaciones del Segre a principios de noviembre. Desbordamientos. Y había ríos que cruzar. Al principio, no pensaba resistir tanto sin volver a Madrid. Pero ... mientras se vislumbraba una posibilidad, ¿quién daba marcha atrás? Y una tarde, a las seis —visita inolvidable— se presentó el lechero. ¡Si aquel hombre no podía engañar! Había que salir enseguida; tenía varios en Barcelona, y nos distribuyó en tres o cuatro envíos. Yo salía en el primero.

 

Pasemos ahora a los testimonios de la zona de Peramola. El 21 de noviembre, según el Diario de 1937 que aquel día escribía Pedro Casciaro, Tonillo y Mateo acompañaron desde Peramola hasta Vilaró a los tres que acababan de llegar de Barcelona. En Vilaró estaban esperándolos san Josemaría y los otros dos que habían llegado el día anterior:

 

A la mañana siguiente vinieron a buscarnos Pallarés y Mateo, y nos condujeron con las precauciones de siempre a la masía en que se encontraban desde el día anterior el Padre, Juan y José María.

 

El 26, el Diario, escrito aquel día por Juan Jiménez Vargas, dice:

Faltaría poco para el toque de diana, que corre a cargo de Tomás, cuando llegó Mateo con el hijo del sacristán [...]. Cuando salí de la casa, estaban todos junto a la puerta rodeando a Mateo y su acompañante, que les daba instrucciones para la partida que será el lunes por la tarde. Mateo no ha podido portarse con más generosidad.

 

El 27, otra vez el Diario, ahora a cargo de Pedro Casciaro, dice:

Los guías piden por pasarnos dos mil pesetas a cada uno, en lugar de las mil doscientas que antes habían fijado. No hay dinero para pasar todos, y el Padre habla con Mateo, que acaba de llegar, de este asunto. Mateo dice que intercederá él con los guías, para arreglarlo [...]. A las seis y cuarto nos ponemos en marcha. Nos sirven de guías Pallarés [Antoni Bach Pallarés, el Tonillo] y Mateo. Delante va el primero de éstos, y nos lleva a una velocidad terrible, en medio de la oscuridad más completa de esta noche sin luna [pero Antonio Dalmases dice que había luna [3]. Tan deprisa nos llevaba aquel sacristán [el Tonillo], que poníamos los pies sin saber dónde; y más de una vez, fui a ponerlo en un punto tan inseguro que, resbalándome, me doblé el pie, teniéndolo resentido durante toda la jornada.

Pasamos muy próximos a Oliana [debe querer decir Peramola, ya que Oliana está muy lejos]. Pallarés se separa de nosotros, para ir a este pueblo por víveres y unas alpargatas para Manolo y para otros expedicionarios que carecen de ellas, mientras nosotros esperamos agazapados en un terraplén cercano al camino. La espera se hace larga: tenemos frío y desenrollamos nuestras mantas, para abrigarnos, estando todos hechos un pelotón de carne rubeniana, pero vestida. Por fin, al cabo de más de una hora, regresa Pallarés con aprovisionamiento para los pies por lo menos. Nos ponemos en marcha; pero al poco rato, una vez alejados del pueblo, volvemos a detenernos para que los favorecidos se calcen las alpargatas.

Caminamos muchas horas, por los bosques espesísimos. Algunas veces Mateo, que es el que ahora marcha a la cabeza, se detiene o retrocede para buscar el camino imaginario. Casi siempre vamos apartados de las sendas, por malas que sean [...].

A las once y media aproximadamente, llegamos después de escalar un monte a unas cuevas: eran extensísimas, y se cerraban por una puerta de pequeñas dimensiones, medio escondida entre las rocas. Tumbados en el suelo descansamos los unos y velaron los otros hasta las tres de la madrugada, en que proseguimos la caminata por lugares bastante difíciles. Empieza a amanecer cuando llegamos al pie del Aubens.

 

Llegaron a la Espluga de les Vaques, en la Ribalera, en donde permanecieron desde las siete de la mañana hasta más allà de las cuatro del domingo 28, según el Diario que aquel día escribía Pedro Casciaro:

Apenas llegar, el Padre decide celebrar la santa misa en unas peñas. Celebrada la santa misa desayunamos, aunque no muy abundantemente: pan y embutido con algo de vino. A eso de las tres de la tarde, cominos conejo frito que Mateo trajo después de su ausencia [...]. A las cuatro y pico nos pusimos de nuevo en marcha, mal comidos y peor dormidos. La voz de partida del guía me sorprendió llenando la bota en un chorro de agua que corría por lo más hondo del escarpado.

 

Sainz de los Terreros, en una narración telegráfica que empieza la tarde del día anterior, el 27, decía:

Vino Mateo y salida inesperada a las 6 de la tarde. Fuimos 23 y Mateo y Pallarés a un barranco al que llegamos a las 6 de la madrugada. Frío, andar a oscuras difícil, molesto y caídas. Dormimos 3 horas en gruta. Misa en barranco y comer algo y dormir (imposible, suelo todo inclinado con piedras).

 

Datos facilitados por parientes de Mateu Molleví Roca

En los relatos sobre la intervención de Mateo el lechero en la expedición de noviembre de 1937 hay alguna confusión. Las conversaciones que he tenido con Juan Molleví Viladoms, un pariente cercano, nos han revelado algunos datos muy esclarecedores.

Según Joan Molleví, los principales protagonistas de la organización de fugitivos de Barcelona hacia Andorra, en que participaban los de Cal Mateu, fueron:

Josep Molleví Roca, de 57 años, dueño de Cal Mateu de Peramola; Mateo Molleví Serra, de 31 años, hijo del anterior y heredero de la casa, que Joan considera el coordinador de la organización de fugitivos; Baldiri Viladoms Valls, de 52 años, financiero, y Mateo Molleví Roca, de 48 años, que era el contacto permanente en Barcelona. Se pueden añadir los que colaboraban desde Peramola, como Antoni Bach Pallarès, de Cal Tonillo, su hijo Paco y otros.

Nos da más luz sobre los protagonistas un diario que escribió Francesc Molleví Serra [4], que sigue día a día sus peripecias desde que salió de Barcelona el año 1937, hasta que volvió en 1939, incluyendo su paso hasta Andorra entre el 15 y el 19 de julio de 1937.

Comienza el Diario cuando el hermano mayor, el heredero de Cal Mateu de Peramola, Mateo Molleví Serra, baja a Barcelona a principios de julio de 1937 y avisa a sus dos hermanos gemelos (Francesc y Pau, de 26 años) para que pasen a la otra zona de España para evitar que les incorporen, de un momento a otro, al ejército republicano. Con ellos se pasaron otro hermano (Miquel, de 28 años) y dos primos (Miquel Serra Molleví, de 28 años, y Josep, de 26, hijos de Ramona Molleví Roca). El heredero, Mateo, se quedó de momento en casa y no pasaría a la otra zona hasta más adelante, en mayo de 1938, por el frente de Tremp.

 

El Diario de Francesc Molleví Serra empieza así:

Estamos trabajando con mi hermano Pablo en la lechería de mis padres, y en compañía de mi prometida Carme, junto con sus hermanos y la yaya; estando en la lechería con mi hermano Pablo, eran las 12 del mediodía y viene mi hermano Mateo procedente de Peramola y nos avisa que teníamos que partir inmediatamente hacia Peramola porque nos vendrían a coger para llevarnos a la guerra.

 

Queda claro que las lecherías son propiedad de Josep Molleví Roca -el heredero de Cal Mateu- padre de Francesc y Pau, y no Mateo Molleví Roca, que como hemos dicho tenía un bar restaurante y no una lechería.

Según nos dice Joan Molleví Viladoms, la lechería donde trabajaban los hermanos gemelos Francesc y Pau estaba en la calle Tamarit, 189, que estaba muy cerca del bar restaurante Bonavista, en la Ronda de Sant Antoni, 84. Esta proximidad facilitaba ir de un edificio a otro.

 

Conclusión

Los apelativos Mateo y lechero han originado confusiones que conviene aclarar. De lo que acabamos de exponer se puede deducir que:

Los lecheros eran: Josep Molleví Roca, de 57 años, y su hijo y heredero, Mateo Molleví Serra, de 31 años. Mateo Molleví Roca, hermano de Josep y tío de este otro Mateo, no era lechero, sino que tenía un bar, en el que -evidentemente- podía vender la leche que sus sobrinos le suministraban desde la lechería. Mateo Molleví Serra bajaba frecuentemente a Barcelona por los negocios de las lecherías y podía establecer fácilmente contacto entre los fugitivos y la organización de Peramola.

Probablemente el que hablaba con ellos era Mateo Molleví Roca, que permanecía en Barcelona al frente de su bar de la Ronda de Sant Antoni. En 1937 tenía 48 años, edad que es más acorde con la que se deduce de las descripciones que hemos ido viendo. Vivía con su mujer e hijos en el primer piso del mismo edificio, encima del bar.

Los lugares de contacto con los fugitivos podrían ser la lechería de la calle Tamarit o bien el bar de la Ronda, si bien los documentos históricos hacen siempre referencia al bar, que ellos llaman lechería.

 

Juan Jiménez Vargas aclara definitivamente esta qüestión en un documento (Testimonial del año 1976) donde dice textualmente:

Por su aspecto -mostrador de mármol y mesas de mármol con patas de hierro- le llamamos la lechería, aunque más bien era un bar donde incluso servían comidas. Preguntamos por Mateo, que resultó ser el que estaba en el mostrador, y nos atendió muy bien desde el primer momento. No nos había dicho más que Mateo, a secas, por aquel miedo instintivo generalizado a levantar pistas. Mucho después supimos que se llamaba Mateo Molleví Roca. Tenía una finca en el término de Peramola (Lérida). Se veía que, por su edad, como de unos 50 años, estaba fuera de las quintas movilizadas. Tenía un hijo -Mateo Molleví Ribera- que había pasado la frontera con alguna de las últimas expediciones. Éste, después, volvió a la zona roja, en misión de espionaje, y acabó la guerra en zona nacional, de enlace motorista a las órdenes del alto mando.

 

Juan Jiménez Vargas no volvió a la zona de Peramola hasta finales de los años 1960. Mateo Molleví Roca había muerto en 1955, a los 66 años, y Mateo Molleví Serra murió en 1966 a los 60 años. Por tanto, no pudo hablar con el primero, y con el otro no nos consta que lo hubiera hecho. Las identificaciones se deberían basar en lo que le comentaron otras personas de Peramola que conocían perfectamente a la familia Molleví llegando a la conclusión de que Mateo el lechero era Mateo Molleví Roca, aunque podía haber sido también su sobrino Mateo Molleví Serra, que era propiamente el lechero, y estaba más a menudo en Peramola que su tío.

Ya que Juan Jiménez Vargas, de los años sesenta a los setenta, investigó a fondo este tema y pudo hablar con mucha gente que conocía bien la familia de Cal Mateu, pienso que sus conclusiones son correctas y que Mateo el lechero citado en los diarios era efectivamente Mateo Molleví Roca.



[1] "Argentina" es una mala lectura de la palabra "Argentona", una villa próxima a Mataró de donde era su esposa. La errata es fácil de comprender.

[2] Aquí hay una confusión, porque Mateu Molleví Serra se quedó en Peramola y no pasó a la otra zona, por el frente de Tremp, hasta el mes de mayo de 1938. Así lo dice claramente el Diario de Molleví. Véanse las conclusiones que se citan más adelante.

[3] Ver el apartado: "La cuestión de la luna, en noviembre de 1937".

[4] Padre de Joan Molleví Viladoms.

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30 de diciembre de 2015
Reconstrucción de la Rectoría de Pallerols   PallerolsReconstrucció de la Rectoría de Pallerols

        

         Iniciamos la reconstrucción de la rectoría en octubre de 2011 y la hemos terminado en septiembre de 2015. La inversión total ha sido de 420.000 €.

 

         Necesitamos tu ayuda para devolver los créditos que pedimos.

 

         Colabora con lo que puedas:  ¡Gracias por tu ayuda! Clica aquí

 

                   

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6 de septiembre de 2014
Un programa de tv sobre el Camino de Andorra   

Para ver el programa de tv Sant Julià de Lòria sobre el camino de Andorra entra en:

http://www.lauredianament.com/videos/tertulia/547/tertulia-cami-andorra

Agradecemos profundamente a Alfred Llahí, periodista andorrano, gran amigo y divulgador entusiasta de la asociación, el que nos haya entrevistado en la tv de Sant Julià de Lòria.

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1 de diciembre de 2013
VII Jornada de Caminos de Libertad a través de los Pirineos   

         

            Para conmemorar la llegada de san Josemaría a Andorra, el 2 de diciembre de 1937, y como recuerdo de muchas otras personas que como él sufrieron persecución debido a la intolerancia de ideologías totalitarias, la Asociación de Amigos del Camino de Pallerols de Rialb a Andorra organizó tres actos:

 

            1. Un acto cultural en Escaldes-Engordany

            Bajo el título "Andorra, tierra de acogida: unas experiencias de evasión y acogida", el sábado 30 de noviembre se celebró en el Centro Cultural de Escaldes-Engordany la "VII Jornada de Caminos de Libertad a través de los Pirineos".

            Asistieron unas 100 personas.

            Alfred Llahí, periodista y escritor, presentó la VII Jornada y dieron la bienvenida: Trini Marin (Cónsul Mayor del Comú de Escaldes-Engordany) y Joaquín Manich (Presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Pallerols de Rialb a Andorra).

            Hubo dos mesas redondas:

            En la primera intervinieron los siguientes ponentes:

            Gerard Olm, guía de montaña, Carlos Guardia, geógrafo, Jordi Piferrer, escritor, Eduardo García, periodista, y Carlos Rossell, corredor de Ultra Trails.

            Se analizaron los caminos de entrada a Andorra (caminos de evasión) procedentes del Alt Urgell, Cerdanya, Pallars y el sur de Francia.

            En la 2 ª Mesa redonda intervinieron:

            Pere Cavero, historiador, Pere Canturri, historiador, Marc Forné, abogado, Simó Duró de Cal Ramonguem, y Beatriz Comella, historiadora. La moderadora fue: Meritxell Mateu.

            Se dieron a conocer experiencias andorranas de acogida durante los años 1936-1945 en las distintas parroquias de Andorra y finalmente la llegada a Andorra de san Josemaría, en el año 1937.

            Finalizó la VII Jornada con un interesante debate, con las aportaciones de los asistentes.

 

            2. Carrera "Rosa del Nord"

            La noche del 30 de noviembre al 1 de diciembre se organizó una carrera nocturna de montaña, desde el Golf de Aravell hasta Sant Julià de Lòria (Andorra). Un total de 22 km con 1.600 m. de desnivel positivo.

            El recorrido de la Rosa del Nord coincide con la última etapa de la expedición de evasión en la que iba san Josemaría en su camino hacia Andorra. Una ruta de evasión utilizada frecuentemente durante la guerra civil española y la segunda guerra mundial, en la que -debido a las ideologías totalitarias imperantes- un buen número de personas se vieron obligadas a huir de noche, atravesando ríos y montañas, para recuperar la libertad que les era negada en sus países de origen.

            Los fugitivos iban normalmente con poca ropa, mal calzados, con poca comida, pasando frío y cansancio extremos.

            Siguiendo esta filosofía, la Rosa del Nord es una carrera sin avituallamientos. Es una carrera en autosuficiencia.

            El día 30 nevó durante todo el día, lo que dio a la carrera una especial dificultad, por lo que los 28 corredores que participaron disfrutaron especialmente de la belleza y dureza del recorrido. La carrera fue un éxito, y algunos de los corredores no dudaron en afirmar que había sido la prueba más dura en la que habían participado.

 

            3. Misa de acción de gracias en Sant Julià de Lòria

            El domingo 1 de diciembre -a las 11:30- se celebró en la iglesia de Sant Julià de Lòria una misa de acción de gracias por la feliz llegada de san Josemaría en Andorra, el 2 de diciembre de 1937.

            La misa fue concelebrada por Mn. Josep Maria Mauri, Vicario General del Obispado de Urgell, y Mn. Pepe Chisvert, Párroco de Sant Julià de Lòria. Asistieron unas 250 personas y fue acompañada por el coro de los Pequeños Cantores de Andorra.

            Al terminar la misa se ​​bendijo la rosa de madera dorada que Mons. Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, regaló el año pasado al arzobispo de Urgell, Mons. Joan Enric Vives, con motivo del 75 aniversario de la llegada de san Josemaría a Andorra. A continuación se trasladó la rosa a su emplazamiento definitivo, en el antiguo retablo barroco cerca de la estatua de san Josemaría.

 

            Nota

            A lo largo de los siguientes días, iremos ampliando estas noticias en el apartado de Noticias de esta misma web.

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19 de noviembre de 2013
El día 19 de noviembre, de hace 76 años, se inició el Paso de los Pirineos   

           

            Después de una larga y peligrosa estancia de 40 días en Barcelona, el viernes 19 de noviembre de 1937 -a la una del mediodía- el grupo de san Josemaría salió de Barcelona en autobús con dirección a Oliana y Peramola, donde llegaron hacia las 10 de la noche.

            Nos lo cuenta José María Albareda que aquel día escribe en el Diario del grupo:

 

"Viaje en autobús. De Barcelona a las tierras del Segre, del mar a las montañas. Hemos salido a la una.

Algo distante, se aprecia la mole de Montserrat. Más allá de Igualada, se ha dividido el grupo. Es noche completa, aunque bien alumbrada por los astros, cuando dejamos el vehículo, junto al Segre, junto a montañas rocosas. Caminamos hacia Peramola. Quietud, silencio, árboles, luna llena… y tránsito de una a otra época: de la de "sin pan", a la de pan, tocino, patatas.

Noche en una casa, con la planta destinada a habitación de animales domésticos, y el piso a almacén de pienso, a frente de invasión del ejército ratonil y a dormitorio humano. Abajo, con luz de luna, cenamos. Y es una magna iniciación del nuevo período gastronómico: longaniza, morcilla, patatas fritas y pan."

 

            Infórmate más, leyendo:

 

            - las páginas 182 a 187, del libro "El fundador del Opus Dei", Tomo II, de Andrés Vázquez de Prada. Editorial Rialp

            - las páginas 37 a 40 del libro "El pas dels Pirineus", de Jordi Piferrer. Pagès editors.

 

            ¡Ven con tu familia y amigos a Sant Julià de Lòria, el sábado 30 de noviembre y domingo 1 de diciembre, para revivir la entrada de san Josemaría en el Principado de Andorra!

            Asiste a los siguientes acontecimientos:

 

            - El día 30 podrás participar en la VII Jornada de Caminos de Libertad a través de los Pirineos, en la que 12 especialistas hablarán sobre caminos de evasión a través de los Pirineos y las acciones de acogida de los hombres y mujeres de Andorra.

            - Si te atreves, la noche del 30 de noviembre al 1 de diciembre podrás hacer el recorrido que hizo san Josemaría la noche del 1 al 2 de diciembre de 1937.

            - Finalmente, por la mañana del 1 de diciembre podrás asistir a una misa de acción de gracias en la iglesia de Sant Julià de Lòria.

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Associació d'Amics del Camí de Pallerols de Rialb a Andorra.   Av. Diagonal, 620, 1er. 2a, 08021 - Barcelona (Espaňa) . Tel.: (+34) 629 910 612