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De Madrid a Pallerols  Caminades - Ruta 1Caminades - Ruta 2Pallerols    
Desde Tajamar nos visitan frecuentemente    

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Una parte del grupo cerca de la Casa del Corb      

Hay planes que salen tan bien, tan redondos, que repetirlos parece casi una osadía. Eso pensábamos muchos cuando decidimos volver a hacer algunas etapas del paso de los Pirineos con familias de Palomeras, un club juvenil de Madrid. Tres años antes habíamos ido por primera vez, y la excursión no pudo ir mejor: el tiempo, la organización, todo salió a la perfección. Por eso, cuando anunciamos que queríamos volver, la respuesta de muchos padres y madres fue inmediata: ya era hora.

El plan era salir de Madrid el sábado 29 de abril, y aprovechar los cuatro días de vacaciones por las fiestas del 1 y 2 de mayo. Una vez resuelta la cuestión del alojamiento, nuestra principal inquietud los días de antes fue el tiempo. En concreto, la lluvia. Las previsiones no eran especialmente buenas. Nos importaba, sobre todo, que no lloviera ni el domingo ni el lunes, los dos días que teníamos pensado andar.

Gracias a Dios, lo que ocurrió el sábado fue un presagio de cómo iba a comportarse el tiempo durante toda la excursión. Durante una buena parte del viaje, que comenzamos después de escuchar Misa en el colegio Tajamar, llovió con fuerza. No creo que yo fuera el único que imaginara cómo podría fastidiarse el plan si aquello seguía así. Sin embargo, cuando paramos a comer en Zaragoza, la lluvia había parado, y pudimos pasar un rato visitando la ciudad. Después de pasar por el Pilar para encomendar a la Virgen nuestro viaje, volvimos al autobús. La siguiente parada ya sería en Organyà, un pueblo pequeño pero muy bonito en las inmediaciones del Pirineo catalán. Allí montaríamos nuestro "campamento base" durante los dos días de excursión.

Cuando llegamos, aún era de día, y pudimos distribuir a las familias en unos bungalows de madera, bastante bien equipados. Otros dormíamos en un albergue situado a las afueras del pueblo. Gracias a la hospitalidad de nuestros anfitriones, pudimos utilizar el salón de actos como comedor. Allí cenamos y repasamos el plan del día siguiente. Jordi, un gran conocedor del camino seguido por san Josemaría y su grupo, nos situó en la historia de los tramos que recorreríamos.

El domingo, después de desayunar en Organyà, salimos hacia Pallerols, donde se encuentra la iglesia en la que san Josemaría encontró una rosa de madera dorada que le confirmó en su primera decisión de continuar su camino hacia Andorra, después de una noche de fuertes dudas sobre cual era la voluntad de Dios.

   
     
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Visita guiada en Pallerols, al inicio de la excursión
 - Visita guiada en Pallerols, al inicio de la excursión
   
   
     
En la Cabaña de San Rafael
 - En la Cabaña de San Rafael
   
   
     
Antes de llegar a la balsa donde se bañaban en el año 1937
 - Antes de llegar a la balsa donde se bañaban en el año 1937
   
   
     
Camino de regreso de la Cabaña de San Rafael a Pallerols
 - Camino de regreso de la Cabaña de San Rafael a Pallerols
   
   
     
Llegando al Coll de Mur
 - Llegando al Coll de Mur
   
   
     
En el Coll de Mur. Al fondo la sierra de Sant Honorat
 - En el Coll de Mur. Al fondo la sierra de Sant Honorat
   
   
     
Misa cerca de la Casa del Corb
 - Misa cerca de la Casa del Corb
   
   
     
En el Coll de Mur. Al fondo el Barranco de la Ribalera, donde san Josemaría celebró la última misa antes de llegar a Andorra
 - En el Coll de Mur. Al fondo el Barranco de la Ribalera, donde san Josemaría celebró la última misa antes de llegar a Andorra
   
   
     

Después de la visita a la rectoría asistimos a Misa en la misma iglesia. Justo después, comenzó la excursión. Como ocurre en las carreras ciclistas, enseguida el "pelotón" se estiró, según el ritmo de cada pequeño grupo. Sin prisas llegamos hasta la Cabaña de San Rafael, un pequeño refugio donde el grupo de san Josemaría pasó cinco días escondido en espera de la orden de partida hacia Andorra. Allí leímos algunos textos escritos por varios de los miembros del grupo durante esos días. Fue emocionante poder escuchar estos relatos históricos en el mismo lugar donde sucedieron 80 años antes. Después, seguimos andando hasta donde habíamos planeado comer, un pequeño merendero junto a un riachuelo en las afueras de Peramola.

Mientras comíamos, la lluvia nos respetaba. Eso sí, fue terminar y empezar a caer el agua. Cambiamos el plan de andar que teníamos previsto y decidimos irnos todos a Andorra. Allí estuvimos dos horas visitando la capital. Después, cuando una vez más la lluvia empezaba a descargar con fuerza, nos metimos en el autobús con destino a nuestro campamento base en Organyà.

Si el domingo el cielo se mantuvo amenazante, aunque casi siempre "respetando" nuestros planes, el lunes amaneció radiante. Ni una nube. La excursión de ese día consistía en una caminata de unas dos horas hasta la Casa del Corb, otro de los hitos del camino de san Josemaría. Allí, su grupo descansó tres horas de madrugada camino de la Ribalera donde tenían que esperar al nuevo guía que les llevaría hasta Andorra. Nosotros, menos mal, llegamos allí en pleno mediodía, y pudimos sortear sin problemas los obstáculos que presentaba la ruta. Después de escuchar Misa a pocos metros de la cueva, ante la increíble vista que se observaba desde el cortado donde está excavada, reanudamos la marcha por la cara opuesta al barranco de la Ribalera. Justo en frente de aquel lugar, donde el propio san Josemaría había celebrado Misa por última vez antes de cruzar a Andorra, nos paramos a leer algunos textos sobre aquella circunstancia. Para el resto de la excursión, una vez más, se hicieron dos grupos.

Los que eligieron la ruta más sencilla llegaron antes al lugar donde comeríamos, y pudieron preparar todo lo necesario. Así, cuando aparecieron los más montañeros, todo estaba dispuesto. Después de comer un buen plato de macarrones, aderezados con tomillo que nuestro "chef" había ido recogiendo por el camino, solo quedaba volver hasta los coches, algo aparentemente fácil comparado con lo que ya habíamos hecho. Sin embargo, esa última etapa resultó la más movida. Quizás por la tranquilidad de haber casi terminado, algunos echaron a andar en dirección equivocada; los de atrás les siguieron, y así sucesivamente.

Después de unos cuantos viajes con la furgoneta recogiendo a los desperdigados, logramos reunirnos todos.

Después de comer nos dirigimos al santuario de Torreciudad, la guinda del viaje. Y a continuación un largo viaje hasta Madrid. Cuando llegamos a Tajamar, las caras lo decían todo: el cansancio era evidente; pero detrás del cansancio aparecía un gesto de gran alegría. Lo habíamos vuelto a hacer.




   

 2 Comentarios
   
  Autor Lourdes Pedowitz | 03/06/2017
   Comentario Saludos desde Paraguay. Gracias a ese Club, Palomeras, por enseñarnos a poner los medios y oraciones en Dios al momento de sacar adelante iniciativas
   
  Autor Tino | 29/05/2017
   Comentario Que valientes está gente de Tajamar. Con tan bonita y numerosa colla por esas montañas de los Pirineos.
   
   
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Pallerols de Rialb, 27 de mayo de 2017
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