Associació d'amics del camí de Pallerols de Rialb a Andorra
 
Muerte de Rosa Ferrer
Recordamos a una mujer excepcional

El pasado sábado 10 de febrero falleció en su casa de Andorra la Vella, Rosa Ferrer Obiols. Había nacido en la Seu de Urgell el 23 de abril de 1960, tenía por tanto 58 años. Un cáncer de pulmón acabó con su fecunda vida.

Se licenció en Derecho por la Universidad de Barcelona y ejerció la abogacía en Andorra que alternó con una intensa dedicación a la política del país: Fue Cònsol Major (Alcaldesa) de Andorra la Vella los años 2007 a 2015. Después Ministra de Relaciones Institucionales del 1 al 21 de abril de 2015. A continuación Ministra de Salud, Asuntos Sociales y Empleo del 21 de abril al 15 de diciembre de 2015.

Los últimos años los ha dedicado al ejercicio de su profesión de abogada en un bufete propio.

En todas sus actividades, tanto políticas como profesionales, se distinguió por una delicada conciencia social y por un espíritu de servicio generoso a los demás.

El 1 de diciembre de 2012 participó en la VI Jornada de Caminos de Libertad a través de los Pirineos que organizamos en Andorra con motivo del 75 aniversario de la llegada de san Josemaría al Principado. El entonces prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría quedó gratamente complacido por la afectuosa acogida que le dispensaron las autoridades andorranas y en especial Rosa Ferrer, que en aquel momento era la Cònsol Major de Andorra la Vella.

Fue memorable y muy aplaudida su ponencia sobre los caminos, pronunciada en la VI Jornada i que reproducimos a continuación.

Descanse en paz una mujer tan firme de convicciones y al mismo tiempo con una amabilidad tan exquisita, que supo ganarse la estimación de todos los que la hemos tratado.

Parlamento de la Hble. Sra. Rosa Ferrer, Cònsol Major de Andorra la Vella

- Su Excelencia Monseñor Joan Enric Vives, Arzobispo y Copríncipe de Andorra

- Excelentísimo y Reverendísimo Monseñor, Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei,

- Sr. Joaquim Manich, Presidente de la Associació d'Amics del Camí de Pallerols de Rialb a Andorra

- Muy Ilustre Señor Vicenç Mateu, Síndic General

- Ilustrísimos Vicarios Generales

- Excelentísimas y Honorables autoridades

- Señoras y señores

 

Mañana, día 2 de diciembre, celebramos el 75 aniversario del paso de san Josemaría Escrivá por Andorra, camino hacia el exilio, huyendo de la persecución a la que era sometido por tiempos convulsos y de guerra en España.

 

Desde siempre, la imagen del camino nos ha servido para describir el transcurso de la vida. Junto con los ríos, los caminos son la metáfora perfecta para dibujar un concepto lineal de la existencia: todo tiene un comienzo, un desarrollo más o menos largo y, al final, llega un momento en que se acaba.

 

Con los caminos asociamos la temporalidad, el concepto del viaje, del periplo vital. Discurrir por caminos no es siempre fácil. Si son empinados, piden un esfuerzo y un compromiso. A veces perdemos el itinerario, y la alegría que sentimos cuando lo reencontramos es como la del marinero que ve el faro en la tormenta. Hay caminos empedrados -grabados, como decimos en Andorra- y otros que no están muy trillados. Caminos anchos y caminos estrechos, caminos de herradura y caminos entre barrancos.

 

Los caminos también son la imagen de la comunicación esencial, los hilos que cosen comunidades y pueblos. En Andorra, las montañas nos obligan a tener un cuidado especial de los caminos. La nieve, el mal tiempo, la a veces terrible orografía hace que nuestros caminos sean pequeñas obras de arte. Sant Ermengol, el antecesor de nuestro copríncipe actual, el arzobispo Joan Enric, entendió el papel que tenían los caminos. A comienzos del siglo XI tuvo la clarividencia de ver que tenía de asegurar unas comunicaciones fáciles. Hizo construir puentes en el desfiladero de Tresponts, para salvar un paso dificilísimo, encajado entre las peñas y con un río veloz. Proyectó el puente de Bar, y durante su construcción, el día tres de noviembre de 1035, encontró la muerte.

 

A veces, sin embargo, no es posible ninguna metáfora, y el camino es un sinónimo estricto de vida. Nuestras montañas están llenas de caminos que supusieron una nueva esperanza para mucha gente que sufrió persecución. Andorra, país de refugio, fue la tierra prometida para cientos de personas, víctimas del odio y de la intolerancia. Un año antes de la llegada de san Josemaría, había sido nuestro obispo y copríncipe, Justí Guitart, quien inició el camino del exilio hacia su amada Andorra. Es un capítulo de nuestra historia lleno de episodios de solidaridad, de sacrificios, de heroicidades. También de dolor y de momentos oscuros, de fracasos y grandes dificultades. Los pasos no son fáciles. El camino que siguió san Josemaría hace setenta y cinco años fue un periplo de salvación y, al mismo tiempo, iniciático. Hoy conmemoramos su culminación, con la misa que ofició aquí, en la iglesia de San Esteban. Su recuerdo, el esfuerzo y el cuidado con que ha sido dignificado y reconstruido el camino, es un recordatorio y un homenaje para todos los que, como él, buscaron la salvación en estos remotos valles del norte, a través de los caminos, caminos de vida, caminos que comunican, que nos hacen más humanos y más compasivos.

 

Nos honra que nuestra parroquia, la Capital del Principado de Andorra, sea la sede de la celebración de uno de los actos conmemorativos del paso por Andorra, camino del exilio, de sant Josemaría Escrivá. En nombre del Comú de Andorra la Vella les doy la bienvenida y les deseo que guarden un buen recuerdo del día de hoy. Estoy convencida que podremos mantener esta relación, que se inició con san Josemaría Escrivá hace 75 años y que hoy cuenta con la presencia del Prelado, el Exlmo. y Rvdmo. Mons. Javier Echevarría. Sea bienvenido a Andorra.

 

Podéis ampliar la noticia de la VI Jornada clicando aquí.

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