Associació d'amics del camí de Pallerols de Rialb a Andorra
 
Sacerdotes y seminaristas de Madrid, en Pallerols y Andorra

El gozo de seguir los pasos de san Josemaría en su camino de liberación


La última semana de agosto una veintena de sacerdotes y seminaristas madrileños arribamos al sur de la cordillera pirenaica, en la solana de Pallerols de Rialb, donde la iglesia de san Esteve preside las alturas. Nos instalamos en la Fonda La Masia del cercano pueblo de Peramola, que nos brindó una generosa hospitalidad, especialmente en forma de copiosas viandas necesarias para la expedición.

Con el clarear del día nos íbamos a rezar a la iglesia y celebrar allí la Santa Misa, mientras grandes nubes dormían aún sobre el valle, esperando a ser rasgadas por el sol de la mañana. Volvíamos al hostal a desayunar y, con las furgonetas, llegábamos al punto de salida que teníamos cada día fijado. Llevábamos con nosotros el diario de viaje que escribieron los fugitivos, y lo leíamos en las mismas zonas que describían. Después de la excursión, por las tardes, volvíamos a la iglesia a rezar el rosario delante de la imagen de la Mare de Déu del Roser; después, recibíamos charlas de formación y aprovechábamos también para tener un rato de expansión, lectura o diálogo.

Nuestro primer objetivo, después de haber visto el documental del Paso de los Pirineos, fue la Cabaña de san Rafael, a la que se accedía subiendo una cuesta un tanto empinada por los bosques de Pallerols. En ella, Ramón, nuestro guía, nos explicó la estancia de san Josemaría y los suyos. El día siguiente subimos a un poderoso macizo, la Roca del Corb; una imponente mole de piedra desde cuya cima se domina todo el paisaje. Los agudos y, en algunos tramos, resbaladizos repechos de las montañas exigieron la plena atención al sendero. Hubo algunas sonoras caídas, sin demasiado peligro, sobre todo porque teníamos matorrales de zarzas disponibles para nuestra sujeción por si resbalábamos.

Por fin, el último día alcanzamos la libertad en Sant Julià de Lòria, la primera localidad andorrana a la que llegó el fundador del Opus Dei. Acostumbrados a la infinita planicie castellana, el cerco de montañas de Andorra era un espectáculo digno de admirar. Visitamos la Iglesia donde él pudo rezar delante de un sagrario, algo que no hacía desde el comienzo de la contienda.

El Paso de los Pirineos ha dejado en nosotros la impronta del heroísmo de aquel grupo de fugitivos víctimas de la persecución religiosa. La iglesia de Pallerols de Rialb merece ser visitada como lugar especial, en el que la Virgen del camino personal, como la apellidó espontáneamente don Javier Echevarría, derrama gracias a raudales a los peregrinos. Porque el Paso no es solo un paso, también tiene trazas divinas de peregrinación.

Associació d'Amics del Camí de Pallerols de Rialb a Andorra.   Av. Diagonal, 620, 1er. 2a, 08021 - Barcelona (Espaňa) . Tel.: (+34) 629 910 612